
Se levantó muy tarde, ya que era fiesta y no trabajaba por la mañana. Normalmente el levantarse tarde no era muy buen síntoma, ya que la resaca y la duda de lo que hubiera podido hacer la noche anterior, envuelta en brumas, le agobiaba en cuanto tomaba conciencia de sí mismo. Pero no era el caso.
No había salido la noche anterior, y la sensación de haber dormido hasta no poder más le reconfortó. De hecho, a pesar del cielo plomizo que se intuía tras las cortinas, se despertó animado. El día prometía comida fuera, animada charla, conocer gente nueva y reencontrar a buena gente... Y lo que es más importante, tenía la extraña sensación de estar saliendo del pozo. Tras la aparatosa caída, y un tiempo de chapotear en la mierda y el lodo del fondo, más o menos ruidosamente, se sentía con fuerzas para comenzar la ascensión. Hoy iba a ser el día en que aferrase la cuerda y comenzara a impulsarse. Suponía que tardaría tiempo en llegar a la superficie, pero era un comienzo.
Y entonces sucedió. El móvil junto a la cama comenzó a sonar, y él pensó "Ya están llamando para algo de la comida, ¿qué querrán?". Pero no, fue una perdida, una perdida extremadamente corta. Cogió el móvil con curiosidad y se quedó helado.
Número oculto.
A cualquier persona normal no le parecería un drama, y a cualquier persona normal se le ocurrirían mil posibilidades para que un número oculto hiciese una perdida de un solo tono. Pero quizá él no era una persona normal, porque solo se le ocurría alguien que podría haberle llamado con número oculto, como ya había hecho otras veces. Alguien que fácilmente podría haberse arrepentido de llamar al primer tono de espera.
La cuerda se rompió y el ruido del chapoteo entre el lodo y la mierda fue ensordecedor. Mal momento para que le llamara una amiga preguntando por lo que iba a llevar para comer.
No había salido la noche anterior, y la sensación de haber dormido hasta no poder más le reconfortó. De hecho, a pesar del cielo plomizo que se intuía tras las cortinas, se despertó animado. El día prometía comida fuera, animada charla, conocer gente nueva y reencontrar a buena gente... Y lo que es más importante, tenía la extraña sensación de estar saliendo del pozo. Tras la aparatosa caída, y un tiempo de chapotear en la mierda y el lodo del fondo, más o menos ruidosamente, se sentía con fuerzas para comenzar la ascensión. Hoy iba a ser el día en que aferrase la cuerda y comenzara a impulsarse. Suponía que tardaría tiempo en llegar a la superficie, pero era un comienzo.
Y entonces sucedió. El móvil junto a la cama comenzó a sonar, y él pensó "Ya están llamando para algo de la comida, ¿qué querrán?". Pero no, fue una perdida, una perdida extremadamente corta. Cogió el móvil con curiosidad y se quedó helado.
Número oculto.
A cualquier persona normal no le parecería un drama, y a cualquier persona normal se le ocurrirían mil posibilidades para que un número oculto hiciese una perdida de un solo tono. Pero quizá él no era una persona normal, porque solo se le ocurría alguien que podría haberle llamado con número oculto, como ya había hecho otras veces. Alguien que fácilmente podría haberse arrepentido de llamar al primer tono de espera.
La cuerda se rompió y el ruido del chapoteo entre el lodo y la mierda fue ensordecedor. Mal momento para que le llamara una amiga preguntando por lo que iba a llevar para comer.
Jo. :(
ResponderEliminarLa vida consiste en subir y subir para brillar y brillar, que dice la canción de Loquillo. En una semana como nuevo, mr. abrazos del oso :P
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