
Siguiendo el hilo de ayer, continuaremos con cosas que ocupan bastante tiempo en mi vida. No todo va a ser alcohol... también está el bus.
(Nota aclaratoria: Los sucesos que se narran a continuación son un cúmulo de vivencias, agrupadas en forma de un solo viaje. Pero verídicos, si no se me va la cabeza, creo que son todos)
Hoy, como siempre, me he colocado cuidadosamente los cascos antes de subir al bus, el casco roto y el normal, y me he parapetado en la última fila de asientos del bus, como los malotes en el autobús del colegio, a observar el gran espectáculo del transporte urbano. No faltaba ninguno de los genotipos habituales.
Mientras hacía 'zapping radiofónico', he comprobado una vez más lo curioso de observar a la gente con distintas músicas de fondo. Una señora de cara neutra podía pasar en un momento de emocionada cantaora flamenca a locutora de noticias. Pero lo que nunca había pensado es lo lógica que resulta la música electrónica para las 'nuevas generaciones'. Es la banda sonora ideal del pasotismo, incita a ponerla a todo volumen y abstraerse en uno mismo, sin pensar en nada, que parece que es lo que se lleva (no es tópico, es mi sobrino). Si Wagner da ganas de invadir Polonia --no lo sé, no escucho a Wagner--, la electrónica da ganas de decir ¡Co, no me chines! La variante del móvil-radiocasette y el coche-discoteca será materia de otro ensayo.
Volviendo al estudio social, y aburrido de no encontrar ninguna emisora en la que me gustaran dos canciones seguidas, he desistido de la radio. Eso me ha permitido poner más atención a los personajes y sus impagables conversaciones. Ahí estaba la loca, a la que un día se me ocurrió contestarle con una sonrisa a uno de sus comentarios y se pegó todo el viaje hablándome. Un consejo: si alguien no os contesta a tres frases seguidas, es que NO quiere hablar con vosotros, o es sordomudo. En cualquier caso, desistid. Ella no lo sabía.
También estaban el grupo de niñas hablando de la serie de ayer. Creo que me podría ahorrar la molestia --como de hecho hago-- de ver la series de televisión con solo sentarme cerca de ellas cada día. Una memoria prodigiosa. Lo que no acabo de entender es para que repasan, sin excesivo comentario ni análisis, algo que todas se saben de memoria. Pero en fin, misterios del ser humano.
Al fondo está el matón, con su mirada fija y su cara de ¡Como me sigas mirando te rajo, co! Agacho la mirada. Otra batalla perdida.
Gran momento el de las señoras con las bolsas de la compra. Particularmente la llegada al río. ¿Qué coño se puede comentar de un río? Sobre todo si no se ven barcos, ni siluros devorando palomas, ni siquiera ratas. Pues sí, se pueden comentar todo tipo de cosas. Tan intrascendentes que no me acuerdo de ninguna. No pido charlas sobre Kant o las tendencias macroeconómicas de los mercados asiáticos, pero tiene que haber un término medio. Al menos se han portado y no han sacado el Cuore a pasear.
Y mi favorito, el crío en su silla. Lo miro con la cara de mirar bebés --sonrisa boba y ojos más abiertos de lo habitual-- y con solo sacar la lengua, ya me lo he ganado. Ahí está, siendo feliz con un zapato, se toca la punta y oye, a gozar. Y sin restregárselo a nadie (no como el rubito comiéndole la boca a su novia, que por cierto está bastante bien. Id a un cine, coño). El niño no, es feliz con su zapato, pero yo también tengo uno. Claro que no llego a tocármelo, al menos sin llamar la atención. Qué grande debía de ser eso de ser niño, sin sueldos, jefes, resacas, enamoramientos ni nada de esas cosas que te joden la vida.
En fin, grande el transporte público, una nueva aventura cada día. Como no soy comerciante, ni conductor habitual, ni odio a Belloch más que al resto de la humanidad, tengo ganas de tranvía. Una nueva oportunidad para la antropología urbana.
Luego llega la parada. Toca quitar la cara-vinagre y componer un semblante lo suficientemente normal para que no te pregunten ¿Qué te pasa? Otro consejo, para días malos: Tararear. "Qué contento estás, que vienes cantando" (Canto para no pensar en nada, pero...) "Sí, ya ves, tengo un buen día" :)
Con desolación pero bien escrito, para quien lo lea :P
La imagen es de zgzhoy.es
Bienaventurados los que prueban el servicio público. Una vez que entras en este mundillo no puedes salir. Y bienaventurados también los que saben ocultar con un canto un mal día...
ResponderEliminarSiempre con desolación, siempre bien escrito.
ResponderEliminar:P
Yo tenía una serie de historias de autobús...
http://elsuenodelamarmota.blogspot.com/2008/02/historias-de-autobs-iv.html
http://elsuenodelamarmota.blogspot.com/2007/01/historias-de-autobs-iii.html
http://elsuenodelamarmota.blogspot.com/2006/12/historias-de-autobs-ii.html
http://elsuenodelamarmota.blogspot.com/2006/12/historias-de-autobs.html
http://elsuenodelamarmota.blogspot.com/2006/12/los-autobuseros-ese-simptico-colectivo_15.html
http://elsuenodelamarmota.blogspot.com/2006/12/los-autobuseros-ese-simptico-colectivo.html
Aquí, haciendo publicidad...
Sí, he venido a hablar de mi libro.
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